No todo lo que brilla es oro. Ni todo el oro negro brilla. Y esto le pasa a los hidrocarburos no convencionales (o shale). Como ya explicamos antes, el proceso de extracción es muy caro. Es más lo que se gasta sacando el producto que vendiéndolo.

Esto no solo sucede por la crisis de precios que atraviesa la industria, sino que es una constante.

La razón es muy simple. Los pozos de gas o petróleo de esquisto son muy productivos durante sus primeros meses de vida. Pero, antes del año, empiezan a decaer rápidamente. A veces, la productividad decae más de 70%. Entonces, la actividad continúa en la medida en que se siga fracturando. Y eso es caro: muchos millones de dólares caro. Hay que estar fracturando todo el tiempo, ergo, hay que estar desembolsando mucho capital todo el tiempo.

Esto es lo que llevó a que empresas pioneras del fracking en los Estados Unidos estén, hoy, en serios problemas económicos. Muchas de ellas, en procesos de quiebra o en concurso preventivo. Desde inicios de 2015, más de 230 han declarado la quiebra: deben al menos US$152.000 millones, según la firma legal Haynes & Boone.

Una dimensión de la magnitud: la deuda extranjera con acreedores privados que la Argentina logró reestructurar en agosto pasado asciende a US$65.000 millones. Imagínense el legado que el shale puede dejar en un país que está tan endeudado como el nuestro y que usa sus magras finanzas para sustentar a la industria.

Fuente: Eduardo Carrera para PxP.

Tal como sentencia un artículo de Bloomberg, el rompimiento de la burbuja del shale en los Estados Unidos muestra las bases que dieron vida a su boom: deuda, deuda y más deuda.

Y en la Argentina sucede lo mismo, con la diferencia de que la base del sustento son subsidios, subsidios y más subsidios. Ni bien el Estado amenaza con retirar esta asistencia, la actividad se detiene y las protestas de los empresarios comienzan. Ya lo hemos visto a comienzos de 2019 cuando Paolo Rocca, cabeza del Grupo Techint del cual se desprende Tecpetrol, denunció al gobierno de Mauricio Macri tras retirar equipos de perforación de Vaca Muerta por un recorte en los subsidios.

Lo confirma un informe del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (Ieefa, por sus siglas en inglés) de 2019: “La mayoría de las compañías extranjeras más grandes involucradas en Vaca Muerta han dejado en claro que su participación se basará en subsidios. Sus compromisos financieros, hasta ahora, han sido pequeños y tentativos”.